6 de gener del 2017

CARTA A CRISTINA PEDROCHE

Estimada Cristina:
           He leído en diversos medios que, usted, sé auto define como “una mujer libre que hace con su cuerpo lo que quiere”. Bien, nada que objetar, es usted muy libre de hacer eso y mucho más, pero cuando su, supuesta, libertad es utilizada para ganar audiencia, por un tercero, esa libertad pasa a ser servilismo y, más aún, cuando es retribuida.
Usted es libre de vestir como quiera, siempre y cuando no esté condicionada por unas razones muy alejadas de las reivindicaciones feministas a las que usted alude.
No voy a juzgar si su vestido era bonito o feo, a mí me pareció chabacano y hortera, más adecuado para una corista de aquellas famosas revistas de Matías Colsada, que para la presentadora de un programa de televisión dirigido a todos los públicos.
Creo que se ha equivocado, siempre y cuando sea cierto de que es “una mujer libre que hace con su cuerpo lo que quiere” y no una empleada que, con tal de mantener su puesto de trabajo, hace lo que sea necesario para contentar a sus jefes aunque ellos no se lo hayan pedido, que también podría ser, y que ellos en la vorágine de ganar audiencias lo acepten todo.
Si pretende ser embajadora de la libertad ese no es el camino.
No por salir medio desnuda o medio vestida, es usted más o menos libre.
No se es más libre por decir que hace lo que quiere ni más feminista por importarle un pito lo que opinen los demás.
Debería importarle mucho y debería importarle porque es usted un personaje público, en el que muchas chicas pueden verse reflejadas o que la quieran imitar y los valores que usted infunde están muy alejados de los verdaderos valores de una mujer libre y están más cerca de la mujer objeto.
Con esa actitud, creo, está al mismo nivel de las protagonistas de las películas de los años 80, en plena euforia del destape, con los Pajares, Esteso y compañía, en las que las protagonistas con amplios escotes y minúsculas faldas, se desnudaban a la más mínima solo para llenar salas de cine. Usted lo ha hecho para ganar audiencia. Si verdaderamente usted está convencida de que su vestuario y actitud representa libertad está muy equivocada, no representan eso, representan, a mi modo de ver, un afán de protagonismo y de ganar notoriedad. Eso sí, si su finalidad era que hablaran de usted y llenar páginas de revistas y de programas del corazón, lo ha conseguido, enhorabuena, pero deje la libertad para los que verdaderamente luchan por ella, para las mujeres y hombres que luchamos contra el machismo y la violencia de género, para los que no necesitan ir medio desnudos o medio vestidos para reivindicar lo que nunca debería ser necesario reivindicar, la verdadera libertad.